La planta tímida: Mimosa púdica

La mimosa púdica es originaria de América del Sur. Al mínimo toque de un dedo o de una leve racha de viento, las hojas se pliegan rápidamente. Es un asombroso mecanismo de defensa en la que interviene una compleja ingeniería natural.

Mimosa púdica en movimiento

Esta llamativa planta llama la atención de todos sin distinción rompiendo las ideas básicas sobre cómo se comporta un vegetal. Aunque ya es una planta conocida y común en nuestro Garden, nunca deja de sorprender que sus hojas y tallos se plieguen cada vez que se tocan. Pero, ¿cómo consigue la mimosa sensitiva moverse sin tener músculos ni nervios? El proceso comienza cuando recibe un impulso, que puede ser tanto el contacto de un dedo como el movimiento producido por el viento. Este impulso activa ciertas áreas que liberan sustancias químicas que hacen que, mediante la ósmosis, el agua del interior de algunas células se trasvase a otras consiguiendo que se plieguen hojas y tallos. El proceso inverso se produce unos minutos después, cuando el líquido vuelve a las células que permiten extender de nuevo las partes que se habían cerrado.

Cada noche, como si la mimosa se echara a dormir, se produce la misma situación. Una forma de protección ante los peligros que pueda traer la noche. Por contra de la mayoría de las plantas, que cuando parecen moverse en realidad están creciendo, y además lo hacen a una velocidad por lo general imperceptible, el movimiento de las hojas de la Mimosa pudica es instantaneo y muy rápido. Se cree que le sirve para protegerse de depredadores o del viento excesivo. No obstante, se trata de una adaptación que tiene una contrapartida: la planta gasta energía en cada movimiento, por lo que no es conveniente provocar el plegado de hojas de manera continuada. Incluso puede ocurrir que deje de plegarse por un exceso de estrés.

FLORES DE COLOR ROSA

Además de ser una rareza botánica, la mimosa sensitiva es una bonita planta ornamental, cuyas llamativas hojas doblemente compuestas (bipinnadas) dan un toque silvestre al jardín, la terraza e incluso los ambientes de interior, siempre que sean muy luminosos.La floración es preciosa. Este pequeño y tímido subarbusto comparte con la mimosa más conocida, la Acacia dealbata, unas flores en forma de pompón, en su caso rosadas.

Flores de mimosa pudica

Se ven desde mediados de primavera hasta principios del otoño. Para conseguir una floración más abundante se le debe facilitar espacio suficiente para que crezcan las raíces. También se le suelen añadir fertilizantes ricos en potasio. Por lo demás, el cultivo es sencillo. No es especialmente exigente con el sustrato siempre que tenga un buen drenaje. Para impedir que se ahíle debe estar al sol o en una semisombra luminosa. No soporta los fríos y vientos intensos.

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