Gauras: Un baile de flores

Las gauras en flor son unas de las plantas que más belleza muestran durante la etapa más radiante del año. Sus largos y finos tallos culminan en finas flores blancas o rosadas, que al moverse con la brisa, nos recuerdan a pequeñas mariposas. Son plantas muy resistentes e ideales para dar un toque más silvestre a nuestros jardines.

Macizo de gauras

De mayo a octubre, los delicados tallos de las gauras se llenan de abundantes flores blancas o rosas (desde el tono más suave al más intenso carmesí) creando masas vegetales de gran ligereza y belleza. Sus pequeñas flores de cuatro pétalos en forma de espátula, lucen un penacho de largos estambres que surge desde el centro, recordando de lejos a miles de mariposas, insecto que ciertamente tiene predilección por ellas, al igual que las abejas.

Pero, además, esta planta espléndida (es el significado de gauros en griego) tiene otras muchas cualidades importantes: es una vivaz de raíz pivotante que crece rápidamente, vive muchos años, no suele sufrir plagas y enfermedades, se adapta a un amplio rango de suelos, incluso secos y calizos, siempre que drenen bien, soporta la sequía y puede vivir en todo tipo de climas, ya que tolera el sol intenso y el calor fuerte y soporta temperaturas de -23º. No obstante, y a pesar de su fama de fácil y todoterreno, para sacarle todo el partido es necesario atender aspectos clave de su cultivo y manejo.

El punto débil de las gauras

La gracilidad de sus tallos es también su punto débil: son muy finos y al ser tan largos tienden a colapsar y no es raro verlas tumbadas en los jardines. La clave está en cuándo y cómo podarlas para prolongar al máximo su floración. Se suelen llevar a cabo las siguientes podas:

Gauras en parque urbano

• Las gauras rebrotan al final del invierno y en marzo-abril ya vuelven florecer. Dejamos que sigan r su curso hasta finales de mayo-junio y ahí las podamos a media altura para que florezcan de nuevo de forma completa a las tres semanas. De esa manera aguantan de forma vigorosa julio, agosto y septiembre, hasta que las dejamos concluir su floración y las volvemos a podar fuerte.

• En septiembre-octubre, cuando terminan de florecer por completo, las podamos bajas, dejando las matas de una altura de 10-15 cm.


Más consejos sobre el cultivo

Su crecimiento es muy rápido y si las plantamos en otoño ya esa misma primavera generan un aspecto muy frondoso. La densidad de plantación suele ser de cuatro o cinco ejemplares por metro cuadrado.

En el momento de plantarlas es aconsejable aportar un abono con gran contenido en fósforo para que el enraizamiento sea bueno y además potencie la floración. Por eso mismo, aunque es una planta poco exigente en nutrientes, a comienzos de la primavera se les suele proporcionar abono de liberación lenta.

Es mejor regar las gauras directamente en el sustrato, a diferencia de otras especies que suele gustarles más aéreo (a través de las hojas y tallos). También es mejor para evitar la propagación de plagas y enfermedades.

Gaura «Whirling Butterflies»
Gaura «Rosyjane»

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